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Abriendo la caja de Pandora. A propósito del caso de Carolina Herrera y la iconografía indígena

Actualizado: 23 de jun de 2019

¿Plagio, lucro, apropiación? abriendo la caja de Pandora

El caso reciente de la nueva colección de Carolina Herrera es un tema espinoso, hasta donde sé, la marca de Carolina Herrera está dando los créditos y reconociendo que hay una inspiración en los bordados o iconografía de pueblos indígenas de México. Así como en ciertas texturas, colores o motivos de la cultura mexicana.  Nos puede gustar o no, pero en esta ocasión sí señalan que se inspiran o retoman iconos o temáticas mexicanas. De que dicha marca puede ganar dinero con esa colección, puede ser que gane. Nadie ha dicho lo contrario, no los excuso, pero hay que ponderar que las relaciones de poder están en todos los niveles y en todos lados –no sólo en las grandes casas de moda–. O preguntémosle a los otomíes de Tenango de Doria su opinión sobre la marca colectiva de los tenangos. Unos se benefician más, o incluso, unos sobre otros del mismo grupo étnico.

O para no ir lejos, podemos señalar al propio Estado mexicano y su lucro –también– con este tipo de expresiones. ¿Qué hace la diferencia? me cuestiono a caso, quién gana más, si un politiquillo que usa algún tipo de bordado para un mitin con la finalidad de generar cierta empatía pasajera con una población indígena, o la casa de modas venezolana. Y cuando hablamos de quién gana más, por supuesto no sólo hablamos de términos económicos. En un país como México, sabemos que las relaciones sociales son bien cobradas.

Creo que en el fondo, en particular eso es lo que más indigna, no las actitudes de foráneos o extranjeros, sino la hipocresía de los propios mexicanos. Una voz colectiva en contra de la nueva colección de Carolina Herrera, pero en la vida diaria no existe el mínimo de respeto o reconocimiento por la diversidad étnica del país. Un reconocimiento tan parcial como el que apenas hace 27 años tienen los pueblos indígenas en la constitución política mexicana. Me parece más lacerante la situación de calle en la que muchos indígenas hoy en día subsisten, o aquellos que no tienen traductores en los hospitales o cuando son detenidos. Insisto que no se trata de exonerar a empresas transnacionales, pero en el mismo sentido, tampoco se trata de exonerar o desviar la atención sobre aquellos focos rojos que desde hace años han tenido los pueblos indígenas. Si se abre la caja de Pandora no sólo los extranjeros tendrán que dar respuestas. Como lo he señalado en otras ocasiones, en el gremio del arte también tendrán que opinar al respecto, pues no han sido esporádicos los casos en que artistas ocupan la iconografía indígena y no hay crédito alguno.

Lo de Carolina Herrera considero que no es una apropiación cultural. Pensemos a la inversa, hoy es común que muchas de las tejedoras de distintas partes del país elaboren creaciones cargadas de iconografía indígena, y a la par, tejen aquellas expresiones que remiten a la vida cotidiana, en donde no es extraño que elementos de la cultura gringa o asiática sean recurrentes: Minions, Bob Esponja, Pikachu, entre muchos otros. No tendrá comparación lo que cuesta un vestido de Carolina Herrera con una de las prendas elaboradas por los indígenas, pero esto, entre otras cosas, obedece a la situación de mercado en el que hemos orillado a los artistas del textil: desvalorización, regateo y la insistente diferenciación entre arte/artesanía.

Por supuesto que estoy en contra del plagio, pero creo que debemos de poner varias cosas sobre la mesa para generar el debate. Creo que el caso de Carolina Herrara podría ser más cercano con un lucro y no con una apropiación. Hoy en día vivimos en un ir y venir de fusiones de toda índole, eso es resultado del mundo glocal en el que vivimos.

Por último, hay que señalar que existen pueblos que por el contrario, indican que se ven beneficiados de casos o noticias como el de Carolina Herrera, en el entendido de que les puede generar algún tipo de ingresos económicos, pues señalan "Hay para todos los presupuestos" Aprendamos más bien de los grupos indígenas y sus respuestas ante todas los vaivenes de la vida diaria. 


Libertad Mora